(Disculpandome por los horrores gramaticales propios de un aprendiz de escribidor)

Feb 14, 2008

El bus interprovincial

Apenas llega a la agencia aborda el bus, es la hora de partida y el último en subir, algunos pasajeros observan con desdén cuando ingresa mientras otros (y otras) lo toman con cierto humor, un endemoniado tráfico generado por las fiestas de fin de año provocan su demora. La ubicación del asiento es al final del lado derecho en el segundo piso, siempre trata de sentarse atrás, lo hace tanto por seguridad como para viajar tranquilo, mientras recorre el pasillo hasta el sitio asignado verifica la cantidad y cualidad de sus acompañantes, confirma un bus medio lleno y como de costumbre una gran mayoría de personas solas, también observa en la parte frontal tres grupos, uno de mujeres y otros dos familiares.

Carlos observa alrededor de media docena de chicas ocupando toda la ventana delantera del segundo nivel, son bullangueras y sus edades oscilan por los treinta, otros dos clanes de caracter familiar están justo detrás de estas mujeres, en lo posible trata de ubicarse lejos de todos ellos, suelen ser ruidosos y alborotados. La presencia de dos chiquillas que se distinguen del resto atrae su atención, dorados y encrespados cabellos llenos de rulos marcan la diferencia, cuando llega donde están les saluda y ellas responden. Mientras acomoda su maletín el ómnibus inicia su recorrido, no hay pasajeros en su butaca ni en el asiento del otro lado, {Agradezco que nadie se siente a mi lado, todo apunta hacia un relajado viaje con toda la butaca disponible} piensa mientras organiza su equipaje, en ese momento pasa hacia el baño una de las ruidosas de la parte frontal, cruzan miradas y ambos esbozan una leve pero forzada sonrisa, al pasar de regreso ella lo vuelve a repetir.

Máncora es el destino donde llegarán al amanecer, ahí le espera una antigua amiga de su barrio, Verónica, crecieron juntos y hasta llegaron a ser enamorados durante un largo invierno, ella viajó a esa localidad hace tres años para formar una empresa de servicios turísticos que hoy es considerada la mas importante de la caleta, juntos recibirán el nuevo año y en los días siguientes negociarán la posibilidad de asociarse en la empresa que ella dirige. Verónica está algo aburrida por su desconexión con Lima, el trabajo la absorbe y ocupa todo su tiempo, necesita recuperar espacios, actualizar sus contactos en la capital y disponer de mayor tiempo para su familia, esta posibilidad de sociedad le permitirá viajar con mayor frecuencia y reinsertarse rápidamente, para Carlos es un sueño postergado instalarse en una caleta del norte peruano, no quiere desperdiciar posibilidad alguna y menos esta que en papeles es sumamente atractiva.

Terminada la primera película y poco antes de que sirvan la cena Carlos se levanta, quiere estirar las piernas y caminar por el pasadizo, mientras avanza una mano con gestos imperativos detiene su camino, es una de las “doradas” que saludó al inicio del viaje, él se aproxima y ofrece galletas que lleva en sus manos, la chica acepta y aprovecha para presentarse y presentar a su amiga, su nombre es Rocío y el de su amiga Carla, esta segunda se encuentra pegada a la ventana, atenta pero contraída en posición fetal y apoyando sus canillas en el respaldar del asiento delantero, {Esa lánguida mirada de Carla llama a soñar] reflexiona él.

Por la forma de vestirse, el tono bronceado en la piel, accesorios y jerga usada se da cuenta de las preferencias o costumbres de las chicas, deduce que son “surferitas” y viajan por placer, buscan diversión, olas, playa, sol y gente, les ofrece ver juntos la segunda película e insinúa aprovechar la cercanía al baño y escasos viajeros atrás para “quemar” unos tronchos y vacilarse, quedan en verse en cuanto termine la cena.

Empieza a sacar el aditamento instalado al medio de la butaca para dejar el asiento sin el brazo central, a pesar de estar concentrado en lo que hace siente que alguien se acerca, sin levantar la vista observa con el rabo del ojo, nota que es Carla, sola, decidida y sonriente, apenas llega ella le regala una amplia sonrisa y disculpa a su amiga por no venir, entre tanto espera que Carlos termine la extracción de la codera central; todavía no se ha sentado pero él percibe algo {A esta chica le intereso, sus movimientos y gestos dicen lo que no expresa en palabras} se dice a si mismo, además se le ocurre un posible acuerdo entre ellas para que Carla llegue sola.

Estaba sin la casaca que tenía puesta al inicio del viaje, un BVD de algodón color fucsia y ceñido al cuerpo muestra la esplendorosa belleza de su torso, el exquisito tono bronce de piel o la contextura muscular de brazos y vientre; su dulce y risueño rostro que resalta el sinfín de bucles dorados que caen a cada lado o su boquita de labios carnosos; el acaramelado color de ojos y sus pómulos salientes; el humor corporal exaltado por una sutil fragancia floral o su angelical mirada, por donde ve Carlos encuentra atributos, cada cual es notable y juntos armonizan el todo, adornan a esta mujer y exaltan su belleza; la vitalidad, determinación y desenvoltura de Carla le permiten intuir a este varón una oculta belleza espiritual que aún ella no revela, {Esta deliciosa, soy un “winner”} piensa con júbilo.

Irradia un fresco encanto natural, su juvenil y delgada figura pronuncia dos lozanos pechos y la redondez de su cadera, a primera vista destaca la presencia de erectos pezones que coronan sus hermosos senos, redondos, turgentes e insolentes, los luce con naturalidad sin descaro ni sostén. El ligero roce de piernas provocado por la vibración y movimiento del vehículo atrae la vista de Carlos hacia la entrepierna de ella, tiene una pantaloneta en color blanco que dibuja con precisión un robusto monte de Venus y cada labio de una rozagante vulva, sus largos muslos entonan el conjunto haciendo de Carla una hembra deliciosa, altamente comible. La sensualidad de sus movimiento embriagan y facilitan la correcta visión de un culito, redondo, firme y parado {Pareces un ángel de perdición, hoy te toca “peneto”} resopla en su cerebro Carlos mientras se mira el pene.

En escasos segundos las feromonas de ambos organismos provocan una decidida atracción animal, sus cultivados cuerpos aumentan el mutuo interés, la química que surge de la interacción entre estos dos jóvenes es palpable, la captan ellos mismos, sin necesidad de hablar perciben el erotismo que irradian sus mentes y expresa cada anatomía, las intenciones de fundir sus cuerpos en una vorágine de sexo y pasión son evidentes.

Moviendo las dos primeras falanges del dedo índice Carla le llama y atrae hacia el baño, él entiende de inmediato, guarda un troncho con fósforos en su bolsillo y entra al servicio, apenas ingresa abre la ventanita de ventilación y se “prenden”, la enorme sonrisa que le regala Carla es un augurio de gratificantes momentos para esa noche. Apenas terminan regresan y se sientan, ella se quita unas diminutas zapatillas “Reebok” y recoge sus piernas poniendo los talones sobre el borde del asiento, sentada en cuclillas y rodeando con cada brazo sus piernas está primorosa, sus diminutos pies al borde del asiento juguetean con inocencia de moza virgen. La "macoña" exalta la percepción de Carlos, verla tan bella le distrae y empieza a divagar con estrafalarios pensamientos y sicodélicas ideas. En ese momento las luces del bus minimizan su intensidad y comienza la transmisión de la película, es una peruana, Django.

Nada mas apagadas las luces y Carla recuesta su cabeza sobre el hombro de Carlos, con solo una dulce mirada, entre inocente y perversa solicita el permiso de hacerlo, él entiende de inmediato pero esta perturbado, tanto por la rapidez como decisión de esta chica, con un ligero guiño de ojo concreta la subliminal complicidad de ambos, también él se apoya pero sobre el cráneo de Carla, parecen adolescentes, tortolitos mirando cinema; al cabo de segundos la mano de Carla se apoya en el pecho de Carlos, sus latidos se aceleran y escuchan en el ámbito que ambos crearon en ese pequeño espacio, a pesar de lo que siente carlos no toma decisión alguna y sigue observando la película, Carla insiste, vuelve a tomar la iniciativa, abre su palma sobre el corazón de Carlos y sonríe con gesto irónico pero a la vez cargado de sensualidad, las intenciones estaban mostradas, no cabe duda ni confusión sobre lo que los dos quieren, Carlos no acostumbra abalanzarse sobre sus ocasionales parejas, le gusta crear un ambiente propicio y calentar de a pocos el ambiente sin embargo se da cuenta que aquí no valen sutilezas.

Esta por llegar otro día, un tono azulado aparece entre los bordes de las cortinas que cubren las ventanas del bus, todo el firmamento empieza a cambiar, es el preámbulo del amanecer y aún están abrazados. Juntos han pasado mas de ocho horas, hubo caricias, besos, arrumacos y tocaditas, sexo oral y vaginal, desvestidas y vestidas; fetichismo con sus piececitos, mutuas masturbaciones e innumerables vaciadas, risas, gemidos y ternura; promesas y confesiones. Dos arrestos seminales regaron la vagina de Carla y otro mas recibió en su boca, tuvo un tremendo multi orgasmo e innumerables idas en el curso de toda la noche, cuando empezaron, al lamerle sus pechos, montada sobre él, en cada sopa, recostada sobre el asiento delantero, mientras descansaban enchufados, cuando él lamió su culito, en el suelo y, hasta en el baño.

Una frenada brusca despierta del todo a los dos, Carla toma conciencia de la hora y decide regresar a su sitio, se para, acomoda su ropa mientras Carlos toma una hoja de papel, dibuja, escribe, firma y le entrega en sus manos mientras dice {este es mi regalo por la dulce compañía que nos obsequiamos toda esta noche}, ella abre la hoja y lee “Carla eres una chica influyente y divertida, inteligente y preciosa, el mundo lo tienes a tus pies”, un agraciado bosquejo de rostro femenino acompaña sus líneas. Ella lo mira con esa expresión de niña mujer que le obsequió toda la noche, de inocencia y perversión que perturbo tanto a este hombre y contesta susurrandole al oído, Me gusto, está bonito.

2 comments:

carmendelly said...

me gusta, está bonito

Carlos said...

Tu visita es un halago y el comentario un premio.
Saludos.