El comisario
A primera hora de la madrugada Margarita se arrastra en la cama acercándose a mi lado, siento su cuerpo desnudo y caliente pegándose, se acomoda de espaldas como ofreciendo su redondo culito. Medio aletargado por el sueño que tengo solo atino a montar mi pierna sobre su muslo y seguir dormitando, ella insiste, con los dedos y talón de sus pies acaricia mis canillas al mismo momento que acomoda su ojete para que roce directamente con el pene que se encuentra erecto. Algunos imperceptibles gemidos de tenor cariñoso y sonidos guturales provienen de su garganta, además percibo el movimiento de su mano bajo la sabana, busca excitarme e iniciar una fugaz relación de media noche, terminar rápido y quedar trenzados, ella enchufada y satisfecha mientras seguimos durmiendo.
Cuando la tengo atravesada y está agitando con movimientos laterales su cadera pronuncia sus gemidos, lo hace con mas fuerza mientras en voz alta pide mas, refiere lo rico, lo sabroso que está, cuanto goza. Crece la excitación de ambos a cada momento, ya la lubricación en su vagina es profusa, se percibe con precisión, también siento un ligero calor a todo lo largo del pene que se encuentra encajado en su conchita, el ardor es producto de su arrechura, mi vehemencia y nuestra excitación, luego de quince años de convivencia conocemos con minuciosidad nuestros gustos, fantasías, fetiches o pecados, con bastante claridad reconocemos el mutuo comportamiento sexual.
Es en ese momento que Margarita dice con golosa voz, Fernando, sabes quién me quiere comer..., quién me seduce y acosa; quién espera tenerme desnuda, dispuesta a chuparle su pájaro y metérmelo por atrás; antes que siga hablando interrumpo su confesión y replico preguntando, ¿antes que digas algo mas primero dime, te gusta, te atrae, tu quieres?, ella de inmediato retruca, si, y sigue hablando en medio del vaivén copulatorio, ...es el comisario Moscoso.
No es la primera ni será la última vez que tenemos aventuras individuales o al alimón, nuestra vida sexual está llena de experiencias insospechadas por terceros pero sumamente satisfactorias para nosotros, la única premisa valida para realizar un nuevo lance, devaneo o aventura es el conocimiento, participación, la aprobación de ambos.
¿Y piensas traerlo mas adelante, estar juntos los tres y disfrutar de un trio, recibir un pene por atrás mientras chupas el otro o tener una doble penetración?; ¿podré verte gozar sobre él y luego atenderme con la feroz arrechura que te provocan esas experiencias?, pregunto sin parar de fornicar; claro que si, amor, contesta. El dialogo calienta y sobre excita la relación, aceleramos la gestión y acabamos casi en ese instante.
Cuando la tengo atravesada y está agitando con movimientos laterales su cadera pronuncia sus gemidos, lo hace con mas fuerza mientras en voz alta pide mas, refiere lo rico, lo sabroso que está, cuanto goza. Crece la excitación de ambos a cada momento, ya la lubricación en su vagina es profusa, se percibe con precisión, también siento un ligero calor a todo lo largo del pene que se encuentra encajado en su conchita, el ardor es producto de su arrechura, mi vehemencia y nuestra excitación, luego de quince años de convivencia conocemos con minuciosidad nuestros gustos, fantasías, fetiches o pecados, con bastante claridad reconocemos el mutuo comportamiento sexual.
Es en ese momento que Margarita dice con golosa voz, Fernando, sabes quién me quiere comer..., quién me seduce y acosa; quién espera tenerme desnuda, dispuesta a chuparle su pájaro y metérmelo por atrás; antes que siga hablando interrumpo su confesión y replico preguntando, ¿antes que digas algo mas primero dime, te gusta, te atrae, tu quieres?, ella de inmediato retruca, si, y sigue hablando en medio del vaivén copulatorio, ...es el comisario Moscoso.
No es la primera ni será la última vez que tenemos aventuras individuales o al alimón, nuestra vida sexual está llena de experiencias insospechadas por terceros pero sumamente satisfactorias para nosotros, la única premisa valida para realizar un nuevo lance, devaneo o aventura es el conocimiento, participación, la aprobación de ambos.
¿Y piensas traerlo mas adelante, estar juntos los tres y disfrutar de un trio, recibir un pene por atrás mientras chupas el otro o tener una doble penetración?; ¿podré verte gozar sobre él y luego atenderme con la feroz arrechura que te provocan esas experiencias?, pregunto sin parar de fornicar; claro que si, amor, contesta. El dialogo calienta y sobre excita la relación, aceleramos la gestión y acabamos casi en ese instante.


















2 comentarios:
um.. eso no lo entiendo
soy demasiado celosa como para soportar que mi novio desee a alguien :S cosas del orinoco.
La Chata
Sin ánimo de blasfemar de todo hay en la viña del señor.
Saludos.
Post a Comment