(Disculpandome por los horrores gramaticales propios de un aprendiz de escribidor)

Feb 21, 2008

Subir a la combi

(Cuarto y último relato rescatado de un total de cinco (uno duplicado) encontrado en la Pc, archivo oculto del año 2005)

Para dirigirme a estudiar subo a la “combi”, con el rabo del ojo percibo una mirada que sigue mis movimientos, levanto la vista y tropiezo con una amplia sonrisa que invade toda mi privacidad, es Rosina, sentada al fondo se encuentra la hermosa morena que hace dos semanas llegó al vecindario, su escultural cuerpo, personalidad extrovertida y risa a flor de labios tiene fogosos a todos los patas del barrio. Por azar del destino fui el primero en conocerla, intercambiamos algunas palabras durante su mudanza, entraba a mi casa cuando ella se acercó a saludar y presentarse como una nueva vecina, en ese mismo instante me cautivó.

Mientras indago buscando algún asiento disponible, ella con sus manos señala un lugar libre a su lado, respondo con una aseveración acompañada de una sutil pero algo perturbada sonrisa, conforme avanzo de mi cerebro fluyen eróticas imágenes de esta dulce mujer, la materializo como acostumbra ir a la bodega, en reveladores shorts o ceñidos pantalones pero siempre mostrando con insolencia su espléndido vientre y fino talle, el complemento perfecto de esa atrevida cintura es un pétreo culo "paradito" que ella con natural desparpajo luce. Al acercarme mis neuronas se aceleran, ahora la imagino desnuda revelando su armonía corporal, al llegar a su lado el estímulo producido por las ardientes imágenes de mi cerebro se manifiestan con insolente descaro, el pene empuja sobre mi pantalón y acredita mis oscuras intenciones. Al sentarme Rosina me obsequia una generosa sonrisa acompañada de un sonoro beso que hace voltear a varios pasajeros, me ruborizo mientras distingo que la entrepierna muestra un bulto sumamente pronunciado. Ella, con travesura mira hacia abajo y luego clava sus redondos, negros y enormes ojos sobre los míos, si antes me sonrojé ahora tengo el rostro como tomate, una explosiva carcajada relaja la situación, me siento abrumado por esta mujer, es una yegua desbocada que me encantaría domar.

La escandalosa espontaneidad se transforma, ahora empieza a conversar con suavidad o acaso hasta ternura, estoy completamente turbado, advierto cuan dificultoso será conquistarla. Rosina está vestida con una discreta falda que llega casi a sus rodillas, su torso lo abriga con una chompa de alpaca y cubre su cabello un chullo de vistosos colores, el contraste de su agraciado rostro con los vivos colores del lanudo gorro realza su belleza y permite destacar las finas facciones de su rostro. Solo permitiendo como respuestas monosílabos me habla al oído, pregunta hacia donde voy; que estudio, en cual universidad, cuando me gradúo, si me gusta lo que hago, cuanto destaco como alumno, a que hora regreso a casa, esta mujer no para de hablar, en menos de un minuto sabe mas de mi vida estudiantil que algunos amigos del barrio.

Trato de retomar el control, la interrumpo para ser yo el inquisidor, me escucha por unos segundos y nuevamente interrumpe, propone tomar desayuno juntos, me sorprende su oferta pero acepto de inmediato, me explica que unas cuadras mas adelante hay un local donde ofrecen desayuno con tamales y chicharrones, estoy anonadado, como hipnotizado por su arrollador temperamento. Al llegar bajamos del vehículo, recién puedo observarla erguida, su porte y figura es digno de una diosa, con esta hembra me siento en las nubes, estoy dispuesto a perder el día si ella me lo propone, hacer lo que me pida tratando de estar el mayor tiempo posible a su lado.

Terminado el copioso y contundente desayuno que ambos ingerimos me pide caminar con el fin de “bajar lo comido”, conversamos y caminamos mirando vitrinas de algunas tiendas que abren a esa hora, menciona que su salida era para comprar un pantalón, insta le acompañe para recibir mi opinión sobre la prenda que escoja, acepto sin remilgos.

Entramos a una boutique que ya conocía, el trato de las vendedoras hacia ella lo evidencia, en menos de diez minutos se ha probado no menos de seis pantalones, cual modelo de pasarela con cada uno desfila frente a mí, los muestra, hace poses sugerentes, exhibe con atrevimiento su formado culo, con saltitos en punta de pies jala la prenda hacia arriba, la recorre con sus manos para sentir como se ajusta a la piel, se agacha doblando las rodillas, gira sobre si misma sin mover los pies del suelo o levanta con agilidad de bailarina cada pierna, es notorio que cada pantalón es examinado en detalle, al hacerlo ofrece un espectáculo visual pleno de erotismo, mucha sensualidad y provocación, la vendedora entre perpleja y confundida ríe nerviosa, yo, estoy arrecho y con mis gestos o muecas lo hago notar, ella sonríe ante mis expresiones. Así prosigue nuestro mutuo show, ella se exhibe mientras yo me derrito, al final escoge un “Jean” con bordados de dragones en la pierna, paga y se lo lleva puesto, al salir del local se acerca con picardía, me habla en voz baja sobre la oreja, me pide le saque el pantalón recién comprado en un cercano “telo”, mi cara de sorpresa linda con la idiotez pero me sobrepongo y acepto de inmediato.

A media cuadra hay un hostal, aparenta estar limpio y parece reservado, ingresamos y pedimos un cuarto, apenas ingresamos al dormitorio voltea me mira y besa con afecto, sin detenerse prosigue agregándole al instante un toque mimoso, con sus brazos envuelve mi espalda y un ronroneo brota de sus cuerdas vocales, aunque nuestras bocas selladas no permiten salir sus gemidos, los siento dentro del cerebro, su gozosa lengua ya juega en mi boca, la pasión que adiciona su apéndice bucal despierta mis apetitos carnales, sin embargo ella mantiene la iniciativa, mete sus manos entre la camisa y casaca, siento en la espalda diez afiladas uñas que rasgan con suavidad la tela bajando hasta mis nalgas, ahí sus palmas adquieren protagonismo y comprimen mis glúteos con lujuria. Yo recién inicio mis afanes sexuales y Rosina ya esta encendida, controla la situación y exuda sexo por todos los poros, me dejo llevar y cedo a esta fogosa mujer el rol activo de la relación. La juventud nos premia con dos cuerpos firmes, escasa adiposidad y mucha energía, laxo mi cuerpo en actitud pasiva, sumiso, espero alguna iniciativa u orden, cual gata en celo me mira balanceando lentamente su cabeza, sin atinar a nada miro y disfruto tenerla cerca, siento su respiración, aspiro y saboreo su humor, el perfume que brota de su piel, su franca entrega y enorme sensualidad, sorprendido dejo aflorar su ímpetus amatorios, ella con estilo y rapidez retira mi casaca, sigue con la camisa, casi de inmediato retira el pantalón, como rara vez utilizo ropa interior, estoy desnudo en un “triz”, Rosina se mantiene aún completamente vestida. Cuando intento sacarle el chullo detiene mi mano, de un brusco empujón termino desparramado sobre la cama, ordena recostarme, obedezco y me extiendo sobre el catre, desnudo, erecto y sometido, Rosina queda en silencio contemplando a este desconcertado mortal que abrumado pero arrecho asume el rol esclavo ante esta inesperada ama sexual. Con su dedo índice cruza sus labios ordenando silencio, luego con voz autoritaria, hasta ahora desconocida para mí, ordena acercarme de rodillas, en cuatro patas, como perro faldero, obedezco, me acerco con la cabeza agachada, Rosina se arrodilla en el piso y espera, estoy con la mirada fija al suelo, casi sin verla. Así empiezo a desvestirla, saco el chullo y emerge la azabache melena que cae por la espalda, larga, encrespada y radiante, de un rápido sacudón la ordena sin usar las manos, sigo con la chompa, la tomo de la cintura y en silencio la retiro, con el rabo del ojo puedo apreciar que no usa sostén, sus senos son espléndidos, turgentes e inmensos, como melones y coronados por oscuros pezones que airosos apuntan al techo, me atraen y dirijo la vista sin consultar pero antes de fijar la mirada recibo un jalón de pelos que devuelve mi cabeza a la posición anterior, hacia el suelo, nunca había tenido una relación de este tipo, para mí la excitación es creciente, me gusta y lo disfruto mucho. Asumo el rol pasivo impuesto por Rosina y acepto con expresión de humillación, agacho la cabeza sin reclamar y espero otro mandato, Rosina comprende que sigo su juego y se entusiasma, se levanta y ordena le baje su pantalón, eso hago y lo retiro junto con el calzón, recién entonces empieza a exteriorizar su excitación, emite imperceptibles suspiros y mueve sutilmente el vientre con sensualidad, al terminar ordena que la mire pero sin tocar, acato y agrego algo de sumisión con una dócil mirada, ella disfruta mucho mi papel y me premia acercándose, me demanda ahora que la bese desde la punta del pie hasta la vagina, agrega que lo haga lentamente, apoyada en la pared me observa. Mas que un acto de sumisión para mi es un enorme placer, disfruto y me apasiona besar los pies de una mujer así que empiezo con una minuciosidad exagerada, ella disfruta cada segundo, lo hace notar con movimientos y rozamientos de sus muslos, con agudos aullidos y suaves golpes de su pie libre sobre mi cara, juego con los dedos del pié, los lamo y envuelvo con mis labios, me regodeo, repito lo mismo en cada dedo, uno a uno, lentamente, avanzo aunque me doy cuenta que goza mucho, le encanta emitir sonidos guturales y expresa sus sensaciones sin limite ni pudor.

Estoy por llegar a la rodilla, mi lengua y labios trabajan ávidamente, con una mano envuelvo su pantorrilla y con la otra la tomo del pie para sostener su extremidad, se ha relajado tanto que incrementa el sonido de sus chillidos, aparecen incesantes gruñidos de su garganta, la excitación la descontrola al extremo de perder equilibrio y apoyarse con sus manos en mi cabeza, ya estoy a medio muslo y mi mano se acerca al vello púbico, con las yemas de mis dedos jugueteo en la zona vaginal, lo hago hasta que la punta de mi lengua bordea sus genitales, uso entonces mis manos para indicarle abra sus piernas, en su excitación olvida por un momento su rol y se deja llevar, abre las piernas pero de improviso coge con su mano mi cabello y refriega mi cara sobre su vagina, estoy sumamente caliente, empiezo a lamer y mojar toda la zona, sus fluidos afloran y empiezo a saborear sus jugos, nos quedamos por un rato en esa posición, cada vez crece más la excitación de ambos, la arrechura laxó su cuerpo y se dejo caer, ahora esta sentada en el suelo con las piernas totalmente abiertas y yo echado boca abajo sigo con mi faena vaginal.

Sale de ese estado de manera abrupta, me empuja y se arrastra hasta el borde de la cama, apoya su pecho sobre el colchón, me ofrece así su hermoso culo, firme, redondo y carnoso, sus largos muslos están con la “piel de gallina” expone su arrechura con soltura, hace movimientos musculares para ajustar y relajar las nalgas, me ordena ubicarme atrás de ella y la penetre, el prolongado “cunnilingus” ha sobreexcitado a Rosina, su vagina es una sopa de jugos y saliva, en la posición que se encuentra puedo apreciar el ojete que lo ajusta y suelta en rítmico movimiento, la habitación esta envuelta de olor a sexo y eso mantiene el ambiente y momento de desenfreno sexual en que ambos nos encontramos.

Me acerco en silencio y con mis manos recorro su espalda, delineo con las yemas su piel hasta llegar a su cintura, sigo bajando hacia las caderas, acaricio y ajusto sus nalgas con las palmas, circunscribo su delicioso culo e inmediatamente subo de nuevo hasta la altura de sus pechos, los cojo con vigor y uso como sostén para levantar su torso, ella esta relajada balbuceando suspiros o gemidos, con sus manos acomoda mi pene en su vagina mientras juega con el glande, lo hace recorrer toda la zona vaginal provocándome una sensación de placer de alta sensibilidad, el escarapelo que siento retumba en mi cerebro, ella entre risueña y lujuriosa se provoca este placer sin tomarme en cuenta, pareciera que esta sola en una masturbación gozando con su cuerpo, no me tiene en cuenta ni se preocupa en hacerlo. En un momento indeterminado, estando yo algo distraído por lo prolongado de su jugueteo y la poca atención que me otorga , introduce el pene en su vagina, la suavidad en el ingreso demuestra su enorme arrechura y dilatación vaginal.

Apenas ella empieza a introducir mi pene en su vagina hago ligeros movimientos circulares que llaman su atención, me ordena seguir y acepto gustoso; en ese momento rompe nuestra intimidad un fuerte golpe de puerta, LA POLICIA, se escucha, algo atolondrados detenemos nuestra faena, nos cubrimos el cuerpo con toallas del baño y abrimos, al hacerlo nos solicitan documentos, verifican que coincidan con los datos dejados en la recepción, al confirmar que todo esta correcto se disculpan y se van. Romper el clima creado, el mutuo ardor expuesto y la pasión o entrega desarrollada fue demasiado, lo imprevisto de lo sucedido nos apagó, perdimos concentración o ganas, no tanto yo sino ella, entró al baño se duchó y desde allí me dijo que nos íbamos, cuando iba a rechazar su actitud escucho que sigue diciendo, vamos a otro sitio que este perdió su encanto, asentí con un sonoro OK.

Eso si, la continuación es materia de otro relato.

7 comments:

lully, Ref. al desnudo said...

Un encuentro bastante particular y una forma muy detallada de expresarte, estaré pendiente de la continuación.

Besitos amistosos para tí desde Colombia!

Thays LUDEÑA LUDEÑA said...

me parece asqueroso los realtos que pueda tener un viejo asqueroso de 59 años, no me parece interesante ni mucho menos, sólo siento repugnancia al leerlo, como concebir la idea de comportarse como un chiquillo dew 20.

Es mi opinión, no me parece chistoso o intersante leer a un viejo de 59 años, que debería estar pensnado en otras cosas o hacer algo más productivo que inmiscuiorse en un espacvio solo para jóvenes.

Carlos said...

Lully:
Espero complacer pronto tu solicitud y gracias por los besitos.
Saludos.

Thays:
Doña Thays, ud es dueña de sus ideas y tiene todo el derecho de hacer, pensar y opinar como le parezca pero pretender que otros se comporten de acuerdo a su personal (arcaico) criterio de valores morales es una exageración, además discriminar por edad o aseverar que solo los jóvenes pueden escribir textos como el que ocupa nuestra atención dice mucho de su condición de educadora (eso se considera verdad), yo no me escondo detrás de un "nick" y el ingreso a la página de Relatos eróticos es de libre autonomía para el lector, si ud lee el título comprenderá que se advierte a los visitantes el tono de la redacción, si ud insiste en leer y asquearse, eso dijo no, es su prerrogativa.

Guillermo said...

interesante encuentro , y aplaudo lo detallado que ha sido jeje .

Saludos desde argentina

Miss W. said...

Pues yo digoq no hya edad para el erotismo jajajaja.

Aunq aun soy virgen por la vagina y el culito. El sexo oral me sirve de desquite jejje :P

ninasweet said...

de acuerdo con miss w!
hola soy ninasweet y me encanta tu blog^^

el mio es http://quemimamanosepa.blogspot.com

y tata d las cosas que me psan a mi:)

divorcio said...

interesante relato...
encuentrom sumamente caliente por cierto
me has mantenido caliente todo el tiempo
felicitaciones
adios