(Disculpandome por los horrores gramaticales propios de un aprendiz de escribidor)

May 18, 2011

Norte nocturno, juegos y placer

Luego de un tedioso viaje en bus que incluye horario vespertino, nocturno y matinal llegamos alrededor del siguiente medio día a Tumbes, nos espera en el mismo terminal el flamante Sonata de plumífero color Guanay que alquilamos desde Lima. Salimos de inmediato hacia el hotel, mientras recorremos los trentitantos kilómetros hasta nuestro destino hurgamos dentro del auto para aprender el correcto uso de sus accesorios. Una carretera en buen estado que hacia el oeste nos ofrece el azulino mar norteño hace este paseo muy relajado, apenas llegamos al Hotel los chicos, cual espanto, salen del auto por el calor dentro del mismo además de una inusual curiosidad por conocer las instalaciones de nuestro providencial hospedaje.

Rotunda fue la primera impresión, absorta y concentrada frente al mostrador de recepción una bella joven sentada en un pequeño escritorio escribe en su laptop, el pelo recogido que termina en larga cola de caballo, un bronceado como terso cutis y las delicadas facciones de su rostro captan mi atención; al sentirse observada levanta la vista, el brillo de sus pupilas y dulce mirada ilumina el lobby provocando personales afanes de connotación sexual, pareciera percibir la atracción que me genera y titubea al hablar desnudando así su propia turbación; de manera cortés se presenta como Vania mientras da instrucciones al personal para nuestro alojamiento. A falta de visión por seguir tras el mueble intuyo un cuerpo pequeño como delgado, de frágil contextura aunque aeróbica naturaleza .

Luego de acomodar nuestras cosas en los cuartos previamente reservados bajamos al comedor, ahí nos recibe Renato, un hermoso muchacho de porte atlético, sumamente locuaz, con piel curtida por el sol y sonrisa eterna, es la pareja, esposo y copropietario del hotel que ellos conducen por más de tres años, que además juntos construyeron. Mientras mi esposa Carmen atiende con aparente abstracción la plática del joven e intenta mostrarle una palpable admiración que realmente debemos traducir en interés Vania pasa frente a nosotros rumbo a la piscina, erguida cual fragata junto a su harén menea el cuerpo con fingida templanza mostrando con sutil inmoralidad sus atributos. Carnosos y largos muslos que antes ni presentí adornan sus largas piernas y realzan el pétreo culo que tiene casi al aire por la diminuta falda short playera de diseño deportivo, el mismo top blanco y ceñido que llevaba puesto cuando llegamos ahora muestra sin pudor unos turgentes seños que invitan al morbo, la singular chiquilla que vi al ingresar es tremenda hembra, la ágil manera lucir sus cualidades es sugerente, luce esplendida e imponente

Por la noche la pareja organiza y promueve una reunión en el comedor con los huéspedes, habrá juegos de bingo, karaoke e mímica. El premio mayor es un fin de semana gratis en el hotel, otros obsequios menores como cocteles y platos de la carta atendidos en el mismo momento logra reunir alrededor de veinte y cinco personas entre parejas y familias. Dirigidos por Vania y Renato pasa la noche entre risas, aplausos y tragos, el licor comprado o entregado como regalo rompe el inicial hielo afiatando a los participantes como animando el evento. Después de media noche queda un pequeño grupo de adultos que de a pocos se deshace, al final solo Vania, Carmen, Renato y yo conversamos sentados en una esquina del salón.

Sin necesidad de hablar antes o programarlo mi mujer se ocupa de la gestión mas difícil, la de encontrar la formula que nos permita orientar la conversación hacia nuestras lúdicas intenciones; ella sin vulgaridad o groserías debe generar el comentario sutil, la conversación de tono subido o con doble sentido, de carácter insinuoso que aproxime la posibilidad de un intercambio sexual, Carmen lleva la tertulia hacia ingeniosos o agudos temas sobre nosotros, ellos, libertades y experiencias.

Logra inducir a Renato para tomar en su habitación la "del estribo" cuando finalmente todos nos paramos ella lo toma del brazo y distrae mientras animo a Vania disfrutar con la preciosa iridiscencia nocturna del mar, rociados y alegres por el exceso de licor caminamos hasta la orilla dando tumbos en el estrecho sendero y escalera hacia la playa. El desnivel de casi un metro que existe en la orilla a causa de las mareas me hace bajar primero y tender una mano para ayudarla a saltar, ella se lanza sin un calculo preciso quedando nuestros cuerpos casi pegados y las caras a escasos centímetros, estamos semi trenzados y estáticos; abrazados, frente a frente observandonos, recorriendo cada rostro en detalle, delineando la fisonomía e interpretando la expresión del otro, lo hacemos en contemplativo silencio hasta enlazar nuestras miradas.

La natural sensualidad de mi fortuita pareja, nuestra entremezclada respiración con alto contenido alcohólico y los previos comentarios de Carmen en la mesa explosionan en ese momento, fundimos entonces la mutua intención con un prolongado beso saciado de lengua, manoseo y tosquedad. Húmedos, excitados nos alejamos un poco buscando refugiarnos en la oscuridad de la playa, la luna oculta tras condensadas nubes es el único testigo de estas voluntades decididas a terminar al aire libre una fusión sexual, casual y gozosa.

2 comments:

ludobit said...

perfecta historia como para hacer un soft porn como los que daban en cinemax. muy entretenido

Carlos José Caillaux I. said...

Gracias por la visita Ludovit, el término soft encaja correctamente con la intención prevista.